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Intervenciones en arbolado urbano

La motosierra: motor de dos tiempos, elementos de confort y de seguridad

Madrid es la **segunda ciudad del mundo con más árboles en sus calles**, solo por detrás de Tokio: entre arbolado de alineación viaria y zonas verdes se estiman unos **3 millones de ejemplares**. Las intervenciones en arbolado representan anualmente el **17% del total de intervenciones** de bomberos, y aumentan en días de tormentas, temporales o vendavales. Según los estudios recogidos en el tema, el **75% de los accidentes** que se producen en este tipo de intervención están provocados por la motosierra, lo que justifica la formación específica en su uso, su EPI y sus dispositivos de seguridad.

Las motosierras forestales incorporan un **motor de explosión de dos tiempos**, monocilíndrico y de diámetro variable según la potencia. Al carecer de cárter para lubricar, la lubricación y la explosión se logran con la misma mezcla: **gasolina de 95 octanos y aceite sintético**. El motor se clasifica en cuatro categorías según su potencia y cilindrada: **ligera (30-40 CV, 1,5-2,5 cc)**, **media (40-60 CV, 2,5-4,5 cc)**, **potente (60-90 CV, 4,5-6,5 cc)** y **muy potente (90-125 CV, 6,5-9 cc)**. En el ciclo de dos tiempos, admisión-compresión y combustión-escape se completan en solo dos carreras del pistón, mediante lumbreras (orificios) en vez de válvulas.

Los **elementos de confort** mejoran la ergonomía y reducen la fatiga: la empuñadura delantera (se agarra siempre con la mano izquierda, salvo en la técnica de arranque en el aire), el sistema **ElastoStart** junto al descompresor (arranque casi sin tirones), las grapas (punto de apoyo y palanca que evita sobreesfuerzos) y el sistema antivibración con silentblocks (evita lesiones cardiovasculares por vibración en trabajos prolongados).

Los **elementos de seguridad** reducen las consecuencias de un fallo o pérdida de control. El **freno de cadena** puede activarse de forma manual —empujando el protector guardamano hacia delante con el dorso de la mano izquierda, sin soltar la empuñadura delantera— o de forma automática mediante el sistema **Quick-Stop**, que se dispara ante un rebote o golpe fuerte y reduce a un tercio el ángulo de rebote. El freno debe permanecer activo siempre salvo en el momento del corte. Completan la protección el **seguro del acelerador** (solo permite acelerar con la empuñadura trasera bien agarrada), el **perno guarda cadena** (bloquea la cadena rota o desprendida), la **funda protectora del espadín** y el **protector de la mano derecha**.

**Datos clave:**

  • Madrid: ~3 millones de árboles urbanos; arbolado = 17% de las intervenciones anuales; 75% de los accidentes en estas intervenciones los provoca la motosierra.
  • Combustible: gasolina de 95 octanos + aceite sintético (motor de dos tiempos, sin cárter).
  • Categorías de potencia: ligera 30-40 CV, media 40-60 CV, potente 60-90 CV, muy potente 90-125 CV.
  • El freno automático (Quick-Stop) reduce a un tercio el ángulo de rebote.

Grupo motor: transmisión, refrigeración y averías más comunes

El giro de la cadena se transmite mediante un **embrague centrífugo**: unas zapatas unidas por muelles tarados están ancladas al eje del motor; al aumentar las revoluciones, la fuerza centrífuga vence la resistencia de los muelles y las zapatas presionan contra el tambor (campana) de embrague, que al ser solidario con el piñón de ataque hace girar la cadena. La **refrigeración** es por aire: unas aletas situadas en el cigüeñal generan una corriente que reduce la temperatura del cilindro y ventila también el filtro de aire, de ahí la importancia de mantener limpios los orificios de entrada y salida de aire. El **tapón de combustible** es articulado, para evitar derrames e impedir el vacío en el depósito. El **escape** neutraliza chispas con una malla interior y cuenta con un deflector que aleja los gases del usuario.

El tema recoge varias **averías típicas** y su causa: el embrague patina cuando la cadena está demasiado tensa (bloquea el giro de la campana) o cuando ha caído grasa o aceite sobre las zapatas; la máquina se calienta por suciedad acumulada en el sistema de refrigeración; se produce pérdida de potencia y aumento de consumo por suciedad en el filtro de aire; hay pérdida de combustible por mal ajuste o desgaste de las juntas del tapón; el freno de cadena no detiene la cadena de inmediato cuando su tensión es insuficiente, en cuyo caso no debe utilizarse la máquina; y la cadena gira al ralentí cuando los muelles de las zapatas han perdido tensión o el ralentí está mal ajustado.

**Datos clave:**

  • Transmisión: embrague centrífugo (zapatas + muelles + tambor/campana solidaria al piñón de ataque).
  • Embrague patina → cadena demasiado tensa o grasa/aceite en las zapatas.
  • Freno de cadena que no frena de inmediato → tensión insuficiente, no usar la máquina.

Cadena de corte: dientes, talón de profundidad y sistema antirrebote

La cadena está formada por eslabones de corte (realizan el corte) y eslabones de guía o motrices (desplazan la cadena por el espadín), unidos por remaches. Según la dureza de la madera se elige la forma del **diente cortante**: **redondo** (el más fácil de afilar, buen comportamiento en maderas blandas), **semirredondo** (mayor eficacia, requiere menos potencia, afilado más complejo) o **cuadrado** (corte más agresivo y eficaz en maderas duras, el de mayor rendimiento, con afilado más duradero pero más complejo de realizar).

La profundidad de corte —distancia entre el limitador de profundidad o andarín y la arista del filo del diente— determina cuánto penetra el diente en la madera y el grosor de la viruta. La distancia general recomendada es de **0,65 mm** (con un rango habitual de **0,50 a 0,80 mm** según el tipo de madera), que logra un corte suave y preciso sin astillamientos ni vibraciones.

Para reducir el riesgo de rebote, las cadenas incorporan **sistemas antirrebote**: bien un eslabón motriz de seguridad (una protuberancia que varía el ángulo de entrada del diente en el cuarto superior de la punta del espadín) o un remache de unión de seguridad; ambos hacen el trabajo más seguro a costa de un corte más lento. La disposición de los dientes se organiza según la longitud del espadín en tres secuencias: **estándar** (hasta 61 cm), **con semisalto** (de 61 a 81 cm) y **con salto** (a partir de 81 cm). Los dientes de corte llevan marcas de desgaste; al alcanzarlas, la cadena debe sustituirse.

**Datos clave:**

  • Profundidad de corte recomendada: **0,65 mm** (rango 0,50-0,80 mm).
  • El perfil cuadrado ofrece el mayor rendimiento en maderas duras.
  • Secuencia de dientes: estándar hasta 61 cm; con semisalto 61-81 cm; con salto a partir de 81 cm.

Paso, galga y longitud de la cadena; afilado, lubricado y tensado

El **paso** de la cadena es la distancia entre tres remaches consecutivos dividida entre dos; los pasos más habituales son **1/4" (6,35 mm)** para máquinas de baja potencia o eléctricas, **.325" (8,25 mm)** para cilindradas de 40 a 50 cc y **3/8" (9,32 mm)** para cilindradas de 60 cc o superiores. La **galga** es el grosor de los eslabones motrices (valores habituales: 1,1, 1,3, 1,5 y 1,6 mm) y debe encajar con precisión en el carril del espadín. La **longitud** se determina contando los eslabones motrices con la cadena extendida.

Una cadena mal afilada produce serrín muy fino en vez de virutas definidas, obliga a forzar la máquina con los brazos y aumenta el riesgo de accidente. El **kit de afilado** incluye lima plana, plantilla de limado y portalima con lima redonda. El limado se realiza siempre a 90º respecto al espadín, en un único sentido (separando la lima en el retroceso); el portalima ayuda a mantener la distancia de limado, aproximadamente un **15% menos de profundidad** que el filo. Los limitadores de profundidad demasiado bajos aumentan la tendencia al rebote.

El **lubricado** emplea un aceite específico de alta adherencia (habitualmente SAE 30/45); el depósito de aceite es de menor capacidad que el de gasolina, precisamente para que el combustible se agote antes que el aceite: si ocurriera al revés, no habría ninguna señal de aviso y podría provocarse una avería. El **tensado** correcto se comprueba así: con el motor apagado y el freno de cadena inactivo, se aflojan ligeramente las tuercas de la tapa de la cadena, se aprieta el tornillo tensor tirando de la punta del espadín hacia arriba, y la cadena queda bien tensada cuando no cuelga por debajo del espadín pero corre suavemente al tirar de ella con la máquina parada.

**Datos clave:**

  • Pasos: 1/4" = 6,35 mm (baja potencia); .325" = 8,25 mm (40-50 cc); 3/8" = 9,32 mm (60 cc o más).
  • Galgas habituales: 1,1 / 1,3 / 1,5 / 1,6 mm.
  • Limado siempre a 90º respecto al espadín; limitadores muy bajos aumentan el rebote.
  • El depósito de aceite se agota después que el de combustible (nunca al revés).

Equipo de seguridad y protección (EPIs)

Ningún EPI evita la exposición al peligro, pero reduce notablemente las consecuencias de un accidente. La protección anticorte se consigue por dos mecanismos: **deslizamiento** (la cadena no muerde el material y desvía su trayectoria, como en el casco o las punteras) o **atrapamiento** (los dientes enganchan las fibras anticorte interiores, que se arrastran hasta el piñón de ataque y lo bloquean, como en perneras, chaquetilla, guantes y polainas).

La norma general de referencia es la **UNE-EN ISO 11393** (ropa de protección para usuarios de motosierra), desglosada en normas específicas por prenda: **guantes** (UNE-EN ISO 11393-4 + UNE-EN 420 y UNE-EN 388), con la protección anticorte en el dorso; **chaqueta** (UNE-EN ISO 11393-6 + UNE-EN ISO 20471 de alta visibilidad), de color naranja de seguridad y que protege pecho, hombros, brazos y abdomen; **perneras** (UNE-EN ISO 11393-2), con protección anticorte frontal; **polainas** (UNE-EN ISO 11393-5); y **casco** (UNE-EN 397+A1, con protección auditiva UNE-EN 352-1 y ocular/facial de malla UNE-EN 1731), regulable y compatible con gafas de protección debajo.

La resistencia anticorte se clasifica en tres clases según la velocidad de cadena que soportan: **Clase 1 (20 m/s)**, **Clase 2 (24 m/s)** y **Clase 3 (28 m/s)**. Las polainas, además, se dividen en tipos según su cobertura: **Tipo A** (parte delantera hasta 50 mm sobre la pernera, más una franja trasera de 50 mm), **Tipo B** (añade una franja trasera de 50 mm en la pierna izquierda) y **Tipo C** (cubre todo el contorno de ambas piernas, delante y detrás).

El mantenimiento del equipo anticorte es tan importante como su uso: debe sustituirse ante cualquier enganchón que deje visibles las fibras protectoras, y tras un accidente pierde su eficacia porque las fibras quedan descolocadas. Debe alejarse de objetos cortantes, líquidos agresivos y fuentes de calor (como el tubo de escape), secarse estirado si se moja y guardarse en su bolsa tras cada uso.

**Datos clave:**

  • Clases de resistencia al corte: Clase 1 = 20 m/s; Clase 2 = 24 m/s; Clase 3 = 28 m/s.
  • Norma general: UNE-EN ISO 11393; chaqueta también cumple UNE-EN ISO 20471 (alta visibilidad, color naranja).
  • Polainas Tipo C: protección en todo el contorno de ambas piernas.
  • Un EPI anticorte enganchado o tras un accidente debe sustituirse: pierde eficacia.

Arranque de la motosierra: comprobaciones previas y técnicas

Antes de arrancar se revisan los niveles de combustible y de aceite de lubricación, que deben estar llenos, y se comprueban visualmente los elementos de seguridad y el estado y tensión de la cadena (debe estar pegada al espadín, sin comba, y deslizarse con facilidad al desactivar el freno). El desplazamiento hasta la zona de corte se realiza siempre con el freno de cadena activado y los dientes alejados del cuerpo. Tras la puesta en marcha se comprueba que la lubricación funciona correctamente: se desactiva el freno, se acelera a medio régimen apuntando el espadín hacia una superficie clara y debe apreciarse una mancha lineal de aceite.

El tema recoge tres **técnicas de arranque**: **motosierra en el suelo** (la habitual); **motosierra entre las piernas**, cuando la anterior no es posible —por ejemplo trabajando en la copa de un árbol—, sujetando la empuñadura trasera entre las rodillas, con el freno activado y usando el descompresor antes del tirón; y **motosierra en el aire**, en la que se agarra la empuñadura delantera siempre con la mano derecha (nunca con la izquierda) y se tira de la cuerda de arranque con la izquierda, aprovechando el peso de la máquina. Esta última técnica, aunque discutida en algunos manuales, resulta útil para arrancar la motosierra desde la cesta de la autoescala: la máquina se saca fuera de la cesta, siempre asegurada, interponiendo la cesta entre la motosierra y el cuerpo del interviniente.

**Datos clave:**

  • Antes de arrancar: ambos depósitos llenos y revisión visual de seguridad y cadena.
  • En la técnica de arranque en el aire, la empuñadura delantera se agarra siempre con la mano derecha.
  • Traslados y arranque hasta la zona de corte: siempre con el freno de cadena activado.

Accidentes más comunes y medidas preventivas

Según los estudios recogidos en el tema, siete tipos de accidente concentran el **90% de todos los accidentes** registrados con motosierra: **rebote**, **retroceso**, **tirones**, **caídas durante el traslado**, **exceso de trayectoria**, **desvío de trayectoria** y **fallo de coordinación**. Por zona corporal, las lesiones se reparten así: manos y brazos 38%, piernas 36%, cabeza 12%, pies 8% y tórax 6%; es decir, manos y piernas concentran la mayoría, y la cabeza resulta más afectada que los pies.

El **rebote** se produce al contactar accidentalmente con el cuarto superior de la punta del espadín (nudos, clavos, suelo), lanzando la máquina hacia arriba y atrás; el freno automático reduce a un tercio el ángulo de rebote. El **retroceso** ocurre al cortar con la parte superior del espadín y engancharse en un nudo, provocando un movimiento violento hacia atrás. Los **tirones** se dan al cortar con la parte inferior del espadín sin apoyo de las grapas, generando un movimiento brusco hacia delante. Las **caídas en el traslado** suceden al desplazarse con la motosierra en marcha; por ello los desplazamientos deben hacerse siempre con el freno de cadena activado. El **exceso de trayectoria** aparece cuando, tras el corte, no se controla la fuerza aplicada y la máquina continúa su recorrido (típicamente hacia la pierna izquierda); una cadena bien afilada reduce este riesgo, pues corta prácticamente sola. El **desvío de trayectoria** se produce al liberar la tensión de una rama al cortarla, que sale despedida. El **fallo de coordinación** ocurre en trabajos de desrame en equipo: el operario con la motosierra debe parar, activar el freno e indicar expresamente a los compañeros cuándo pueden despejar la zona y cuándo deben retirarse.

Entre las medidas preventivas generales: el **agarre con el pulgar** (dedo pulgar cerrando la empuñadura) para los cortes horizontales; la **aproximación** con la máquina pegada al cuerpo para mayor equilibrio y control; el **equilibrio** con los pies separados (el izquierdo algo más adelantado) y las rodillas dobladas, sin cargar nunca el peso sobre la espalda; el **desplazamiento y transporte** con el freno activado y el espadín orientado en dirección contraria al desplazamiento; y la **distancia de seguridad**, manteniendo despejado un radio de **3 a 5 metros** alrededor del motoserrista. Para avisarle sin sobresaltarlo, se le toca la espalda sin que se gire, y él detiene el trabajo activando el freno sin acercar la máquina al compañero.

**Datos clave:**

  • Los 7 accidentes más comunes concentran el 90% del total: rebote, retroceso, tirones, caídas en traslado, exceso y desvío de trayectoria, fallo de coordinación.
  • Zonas más afectadas: manos/brazos 38%, piernas 36%, cabeza 12%, pies 8%, tórax 6%.
  • Distancia de seguridad alrededor del motoserrista: de 3 a 5 metros.

Normas de seguridad en la intervención y evaluación del árbol viario

En las intervenciones con arbolado urbano la prioridad es garantizar la seguridad del ciudadano y salvaguardar los bienes cercanos; el factor tiempo no suele ser crítico, por lo que, una vez asegurada la zona, se puede emplear el tiempo necesario sin comprometer la seguridad. En vías con tráfico rodado, especialmente cuando se trabaja con la autoescala, debe cuidarse la zonificación perimetral: las zancas del vehículo quedan expuestas al tráfico y un impacto sobre ellas compromete la estabilidad del vehículo, con el riesgo de una fuerte sacudida en la cesta donde trabajan los bomberos. Por ello, además del cordón de seguridad, se solicita la presencia de la policía municipal para regular el tráfico.

La **anatomía de la madera**, de fuera a dentro, es: la **corteza** (protege de golpes, cortes, temperaturas extremas y patógenos), el **cámbium** (capa productiva que genera cada año el xilema —la madera y sus anillos— y el floema —transporta la savia elaborada—), la **albura** (madera más joven, transporta agua, menos densa y más húmeda), el **duramen** (leño biológicamente inactivo, de sostén estructural, más oscuro, duro y pesado que la albura) y la **médula** (la parte más interna y antigua, origen de las ramas).

En la evaluación de **raíces dañadas**, la inclinación excesiva del árbol respecto a su eje vertical es el principal signo de alerta, ya que indica un fallo parcial del sistema radicular. La caída puede desencadenarse por viento, nieve, lluvia, suelo empapado de agua o sobrecarga de hojas y frutos; se considera comprometida la estabilidad del árbol cuando el daño afecta a **más del 40% de las raíces**. Respecto a las **grietas** del tronco, el tema señala que las horizontales son más peligrosas que las verticales.

**Datos clave:**

  • Prioridad en la intervención: seguridad del ciudadano y de los bienes; el tiempo no suele ser crítico.
  • Anatomía de la madera (de fuera a dentro): corteza, cámbium, albura, duramen, médula.
  • Se considera comprometida la estabilidad del árbol con más del 40% de raíces dañadas.
  • Las grietas horizontales son más peligrosas que las verticales.

Talado, cálculo de magnitudes del árbol y técnicas de trabajo en altura

En el talado o apeo, el **corte de dirección** no debe sobrepasar **un cuarto del diámetro del tronco**, y la **charnela** —la franja de madera que actúa de bisagra y dirige la caída— debe tener un ancho aproximado de **un décimo del diámetro del tronco**. Para estimar la masa aproximada de un árbol vivo recién dañado se recomienda emplear una densidad de **800 kg por metro cúbico**. La disciplina que se ocupa de medir las dimensiones del árbol como ente individual y de determinar su volumen es la **dendrometría**, distinta de la silvicultura o la fitopatología.

En el trabajo en altura, para el saneado de ramas se emplea la **técnica de los tres cortes**: el primer corte, realizado en la parte inferior de la rama, es un **corte de alivio** cuya finalidad es evitar que la rama se desgaje y bascule de forma incontrolada hacia el operario en el momento de romperse. En cuanto a la cabuyería, cuando existe riesgo de giros o de tensiones intermitentes al descender una rama, el tema recomienda usar el **nudo de leñador** en lugar del ballestrinque, por ofrecer un comportamiento más seguro ante esas condiciones.

**Datos clave:**

  • Corte de dirección: no debe sobrepasar un cuarto del diámetro del tronco.
  • Charnela: ancho aproximado de un décimo del diámetro del tronco.
  • Densidad para estimar la masa de un árbol vivo dañado: 800 kg/m³.
  • La dendrometría mide las dimensiones del árbol individual y determina su volumen.
  • Técnica de los tres cortes: el primer corte (inferior) es de alivio, evita que la rama bascule hacia el operario.
  • Ante riesgo de giros o tensiones intermitentes al descender una rama: nudo de leñador, preferible al ballestrinque.