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Accesos forzados. Conceptos básicos

Introducción a los accesos forzados

La apertura de puertas tiene su propia clave de intervención, SEHV, aunque los accesos forzados se realizan también dentro de intervenciones con otra clave: persona caída en el interior de la vivienda, persona que no responde, incendio en vivienda, apoyo a Policía Nacional en violencia de género, fugas de agua u olor a gas, entre otras. Según estadísticas de 2022, de las 26.000 intervenciones contabilizadas en la Ciudad de Madrid, más de 3.000 fueron SEHV, y el conjunto de estas intervenciones dio como resultado más de 2.400 rescates.

La Ciudad de Madrid se organiza en 21 distritos, y la casuística de los accesos forzados varía según el parque: el 8º parque concentra más fuegos de pastos en verano, los parques 9º y 10º están especializados en intervenciones de RBQ, y los parques 1º y 12º en intervenciones con enjambres. El nivel socioeconómico del distrito también condiciona el tipo de cerraduras que nos encontramos: en los barrios del centro son, en general, más antiguas que en los barrios modernos.

Para los accesos forzados se emplean tres tipos de herramientas. Las herramientas manuales (alicates, tenacillas, lima, brocas y puntas Torx, etc.) van en el Maletín de Apertura de Puertas (MAP), salvo la mordaza de presión —usada para partir cilindros—, que va en la caja de herramientas del vehículo por no poder duplicarse. Las herramientas de batería, en fase de implantación, son tres: amoladora angular (radial), amoladora recta (fresadora) y taladro percutor. Las herramientas específicas de cerrajería (micas, extractor de campana, tornillos y arandelas, fresas, etc.) solo sirven para abrir puertas. El MAP va equipado en todas las Bombas (BUP), Emergencias (EMER) y Coches (BUL).

En cuanto a la seguridad en la intervención, debe emplearse el EPI adecuado según el tipo de intervención, principalmente el Traje de Intervención Ligero (T.I.L.) o el Traje de Fuego (E2).

Datos clave:

  • Clave de intervención de la apertura de puertas: SEHV.
  • 2022: 26.000 intervenciones en Madrid, +3.000 SEHV, +2.400 rescates.
  • Madrid: 21 distritos; parques 9º y 10º = RBQ; parques 1º y 12º = enjambres; parque 8º = fuegos de pastos.
  • MAP (Maletín de Apertura de Puertas): en BUP, EMER y BUL. Herramientas de batería (3): amoladora angular, amoladora recta y taladro percutor.
  • EPI de referencia en accesos forzados: T.I.L. y E2.

Aspectos legales: domicilio, morada y derechos del ciudadano

Cuando un acceso forzado afecta a una propiedad privada, hablamos de domicilio y/o morada. Según resoluciones del Tribunal Supremo, domicilio es "cualquier lugar cerrado en el que se desarrolle la vida privada, individual o familiar, sirviendo de habitación o morada, ya sea en propiedad o alquiler, estable o transitoria". Según el artículo 203 del Código Penal, morada es "el propio domicilio, un despacho profesional u oficina, o un establecimiento mercantil o local abierto al público fuera de horas de apertura".

La actuación de bomberos puede afectar a derechos fundamentales del Título I, capítulo II de la Constitución Española (C.E.), que gozan del mayor grado de protección conforme al artículo 53 CE. El artículo 15 CE reconoce el derecho a la vida y a la integridad física y moral: los ciudadanos tienen derecho a ser atendidos por las Administraciones Públicas cuando su vida o integridad se vean comprometidas por una emergencia. El artículo 18.1 CE garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, en el sentido de la inviolabilidad de la convivencia en el domicilio.

El artículo 18.2 CE establece la inviolabilidad del domicilio: "el domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito". Estos son, por tanto, los tres supuestos lícitos de entrada: consentimiento del titular (si hay varios moradores prevalece la voluntad prohibitiva, y si hay conflicto entre propietario y morador/inquilino prevalece la del morador), resolución judicial (siempre en presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado —FCSE— o de un representante del órgano judicial) y flagrante delito (circunstancia que determinan siempre las FCSE o la Policía Local).

El artículo 7bis.4 de la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil remite, para la entrada en domicilio por emergencia, al artículo 15 de la Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana, que fija como "causa legítima suficiente para la entrada en domicilio la necesidad de evitar daños inminentes y graves a las personas y a las cosas, en supuestos de catástrofe, calamidad, ruina inminente u otros semejantes de extrema y urgente necesidad". En términos equivalentes se pronuncia el artículo 1.7 del Reglamento del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid de 27 de julio de 1984, que justifica las intervenciones del Servicio cuando existan situaciones de siniestro o calamidad colectiva susceptibles de ocasionar riesgo inminente para personas o bienes.

De forma complementaria, la Ley 2/1985 sobre Protección Civil (modificada por la Ley 17/2015) define en su artículo 1 la Protección Civil como "servicio público que protege a las personas y los bienes garantizando una respuesta adecuada ante los distintos tipos de emergencia y catástrofes", y en su artículo 2 define emergencia como "cualquier situación de riesgo sobrevenida por un evento que pone en peligro inminente a persona/s y/o bienes". Su artículo 5.1 reconoce el derecho de todos los residentes en España a ser atendidos por las Administraciones Públicas en caso de catástrofe. El deber de colaboración con otros organismos públicos (Administración de Justicia, FCSE) está regulado en el artículo 591.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y en el artículo 3.4 del Reglamento del Cuerpo de Bomberos.

Datos clave:

  • Domicilio (Tribunal Supremo): lugar cerrado de vida privada, en propiedad o alquiler, estable o transitoria. Morada (art. 203 CP): domicilio, despacho, oficina o local mercantil fuera de horario.
  • Art. 15 CE: derecho a la vida. Art. 18.1 CE: honor, intimidad y propia imagen. Art. 53 CE: máxima protección de estos derechos.
  • Art. 18.2 CE, tres supuestos lícitos de entrada en domicilio: consentimiento del titular, resolución judicial, flagrante delito.
  • Art. 15 LO 4/2015: causa legítima de entrada en catástrofe, calamidad, ruina inminente u otra situación de extrema y urgente necesidad.
  • Ley 2/1985 (mod. Ley 17/2015): art. 1 define Protección Civil; art. 2 define emergencia; art. 5.1 derecho a ser atendido en catástrofe.

Clasificación de intervenciones, valoración del mando y responsabilidad

Las intervenciones de bomberos se clasifican en urgentes (el 99,99% de los casos: incendio confirmado o riesgo de incendio, sospecha de persona en riesgo, reconocimiento de condiciones estructurales, o petición de Policía Nacional/Municipal por comisión de un delito) y no urgentes (el 0,01%: aperturas programadas por deber de colaboración con las FCSE y la Administración de Justicia, como desalojos judiciales, expedientes de ruina o cuadros psiquiátricos).

El mando debe valorar cada intervención conforme al cumplimiento del deber (art. 20.7 CP) y al estado de necesidad (art. 20.5 CP), aplicando tres criterios: que el mal causado no sea mayor que el que se trata de evitar —representado gráficamente en la pirámide del bien jurídico, que de mayor a menor jerarquía ordena vida, integridad, libertad, patrimonio y seguridad—; que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el interviniente; y que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, obligación de sacrificarse. Además, todo el personal debe cumplir las órdenes del superior jerárquico, conforme al artículo 54.3 del EBEP (Real Decreto Legislativo 5/2015) y al artículo 5.2 del Reglamento del Cuerpo de Bomberos.

Los servicios de bomberos no están facultados explícitamente para la "entrada y registro en domicilios" —competencia propia de las FCSE (art. 15.1 LO 4/2015)—, pero se entienden incluidos implícitamente para el acceso en cumplimiento de los derechos de protección de personas y bienes en emergencia.

Una actuación negligente puede generar responsabilidad disciplinaria (EBEP art. 94.1; Reglamento art. 72.1), patrimonial o penal. Por acción indebida puede incurrirse en allanamiento de morada (art. 202 CP: entrar en morada ajena sin habitarla o mantenerse en ella contra la voluntad del morador), agravado por la condición de agente de la autoridad (art. 204 CP: prisión de 15 a 24 meses e inhabilitación de 6 a 12 años). Por inacción puede incurrirse en omisión del deber de socorro (art. 195 CP: multa de 3 a 12 meses), en denegación de auxilio (art. 412 CP: multa de 12 a 18 meses y suspensión de empleo de 2 a 3 años) o en desobediencia a una resolución judicial (art. 410.1 CP: multa de 3 a 12 meses e inhabilitación de 6 meses a 2 años, salvo que la orden no constituya una infracción clara y manifiesta, art. 410.2). El incumplimiento de órdenes de un superior está tipificado como falta muy grave (Reglamento art. 73.3; EBEP art. 95.2.i), con sanciones que van del apercibimiento a la separación del servicio (art. 96). La responsabilidad patrimonial de las Administraciones deriva de los artículos 9.3 y 106.2 CE, desarrollados por la Ley 40/2015 del Régimen Jurídico del Sector Público.

Datos clave:

  • Intervenciones urgentes: 99,99% de los casos. No urgentes: 0,01%.
  • Pirámide del bien jurídico (estado de necesidad, art. 20.5 CP), de mayor a menor jerarquía: vida > integridad > libertad > patrimonio > seguridad.
  • Allanamiento de morada (art. 202 CP), agravado por condición de agente de la autoridad (art. 204 CP): prisión de 15 a 24 meses + inhabilitación de 6 a 12 años.
  • Denegación de auxilio (art. 412 CP): multa de 12 a 18 meses + suspensión de empleo de 2 a 3 años.
  • Desobediencia a resolución judicial (art. 410.1 CP): multa de 3 a 12 meses + inhabilitación de 6 meses a 2 años.
  • Omisión del deber de socorro (art. 195 CP): multa de 3 a 12 meses.

Las puertas: normativa y tipos constructivos

La Norma UNE 1627 de 2011 establece 6 clases de seguridad en las puertas, en función del tiempo de resistencia ante un ataque, el tipo de ladrón que realiza el ataque y las herramientas necesarias para lograr la apertura. Incluso una puerta de la clase más alta puede llegar a abrirse: lo que se "compra" al invertir en una puerta mejor es tiempo.

Las puertas de madera estándar tienen un tablero sin refuerzo metálico interior, tres bisagras metálicas sin refuerzo antipalanca, cerradura monopunto (resbalón y un único cierre o petaca) y cerco sin refuerzos, recibido a la pared con grapas y espuma de poliuretano. Las puertas blindadas tienen construcción tipo sándwich: núcleo de madera, chapas metálicas de refuerzo y un recubrimiento de madera meramente estético; cuentan con más bisagras o de mayor tamaño, con bulón antipalanca, y una cerradura con tres o más cierres además del resbalón. Las puertas acorazadas tienen núcleo metálico revestido de contrachapado de madera, sujeto con una "U" perimetral —rasgo que permite identificarlas visualmente—; sus bisagras son más robustas, con bulones de mayor dimensión; la cerradura cuenta con varios cierres, refuerzo antiapalancamiento y sistemas secundarios antipánico; y el cerco es metálico, recubierto de vinilo decorativo, por lo que se ve atraído por un imán (segundo rasgo identificativo), recibido a la pared con esparto y escayola o con tacos químicos.

Cuando la apertura de la puerta se prevé lenta, los bomberos disponen de planes alternativos simultáneos: medios aéreos (autoescalas) o maniobras de acceso mediante cuerda.

Entre los sistemas de bloqueo asociados a las puertas, el retenedor de pletina, típico de las puertas acorazadas, es un doble control de acceso: al girar el pestillo un octavo de vuelta, el tetón se engrana en una pletina y permite abrir una rendija (en esa posición se puede cortar la pletina con la sierra de sable); al girarlo un cuarto de vuelta, el tetón se encastra en el marco metálico y bloquea por completo la apertura. Los retenedores antipánico más extendidos son el de cadena —el más común, que puede instalarse junto a un cerrojo tipo FAC; existe una maniobra con la cuerda de la herramienta de ventanas oscilobatientes del MAP, aunque no sirve con cerrojos de otras marcas (p. ej. Lince), por lo que en emergencia lo más rápido es cortarla con cizallas— y el de barra —formado por una barra en el cerco y un tetón donde queda trabada, vulnerable a la sierra de sable pero poco a las cizallas—.

Datos clave:

  • Norma UNE 1627:2011: 6 clases de seguridad en puertas (tiempo de resistencia, tipo de ladrón, herramientas necesarias).
  • Identificadores visuales de una puerta acorazada: "U" perimetral + cerco metálico que se pega a un imán.
  • Retenedor de pletina: 1/8 de vuelta = rendija (pletina cortable con sierra de sable); 1/4 de vuelta = bloqueo total.
  • Retenedores antipánico: de cadena (cortar con cizallas) y de barra (vulnerable a sierra de sable).

Las cerraduras: historia, tipos, elementos y funcionamiento

El funcionamiento básico de las cerraduras apenas ha cambiado desde sus orígenes: un cierre o tranca se desplaza horizontalmente para cerrar la puerta, trabado por un mecanismo dentado con rebajes a distinta altura; solo la llave adecuada levanta ese mecanismo y libera la tranca.

Según su instalación se distinguen: las cerraduras de embutir, encastradas en el interior de la puerta y no visibles, las más comunes hoy; las cerraduras de sobreponer, instaladas en la cara interna de la puerta, que pueden ser monopunto (resbalón y un único cierre/petaca, propias de puertas de madera) o multipunto (petaca central más dos cierres secundarios, más seguras, propias de blindadas y acorazadas); las cerraduras de perfilería metálica, que se adaptan a un tubo cuadrado de 40 mm y son más estrechas (ancho de 27 mm, necesitan bombines de leva corta y no van enrasadas al perfil, lo que crea un escalón que engancha las micas); las cerraduras antipánico, instaladas en puertas que abren hacia fuera, con el resbalón montado al revés (cara plana hacia el exterior, achaflanada hacia dentro), por lo que la mica no es eficaz y hay que usar agujas o alambres —estas puertas no pueden cerrarse con llave ni candado, para no impedir la evacuación—; las cerraduras invisibles, cerrojos secundarios accionados por mando o app, que avisan con un pitido de batería baja y se abren automáticamente si las pilas se agotan; y las cerraduras inteligentes, que se instalan sobre el propio cilindro y cuyo motor gira la llave por dentro, de modo que su seguridad depende únicamente de la calidad del cilindro instalado.

Entre los elementos externos de una cerradura destacan la manilla (retrae el resbalón), el cilindro (acciona la petaca y el resbalón), el escudo (oculta el cilindro y lo protege frente a aperturas destructivas), el frontal (tapa el hueco del canto), el resbalón (pieza en cuña, con cara achaflanada hacia el marco), la petaca (se introduce en el marco al cerrar con llave) y el tornillo de sujeción (une el cilindro a la cerradura). Entre los elementos internos: el hueco del picaporte (cuadradillo de 8 mm), el resbalón (reversible, sin distinción izquierda/derecha), la palanca de vinculación (actúa sobre el resbalón), la salvaguarda (impide que la guarda se desplace libremente), la guarda (parte de la petaca con los rebajes donde encaja la salvaguarda) y el tope del resbalón (permite invertir el sentido de cierre girándolo 180º).

En el funcionamiento, al girar la llave, la leva del cilindro levanta la salvaguarda y desplaza la guarda; tras completarse las vueltas de la cerradura, la palanca de vinculación queda al alcance de la leva, que la acciona y retrae el resbalón, permitiendo la apertura. En ausencia del bombín o de la llave de levas, puede actuarse sobre el mecanismo con un simple destornillador plano.

Datos clave:

  • Cerraduras de embutir: encastradas, no visibles; las más comunes en la actualidad.
  • Cerraduras de sobreponer: monopunto (madera) y multipunto (blindadas/acorazadas, más seguras).
  • Perfilería metálica: tubo de 40 mm, cerradura de 27 mm de ancho, bombín de leva corta.
  • Antipánico: resbalón montado al revés (abren hacia fuera); prohibido cerrarlas con llave o candado.
  • Sin bombín ni llave de levas, el mecanismo se acciona con un destornillador plano.

El resbalón y el picaporte con condena

El resbalón estándar es la pieza prismática que permite cerrar la puerta al tirar de ella sin necesidad de echar la llave: su cara biselada debe orientarse hacia el cerradero para que pueda retraerse, mientras que la cara plana impide la apertura una vez cerrada. Los resbalones anti-tarjeta incorporan varias caras planas que, sin dejar de permitir el cierre normal, dificultan o imposibilitan la apertura con mica hasta que el resbalón se retrae accionando la manilla.

El picaporte con condena, propio de las puertas de baño (nunca de puertas exteriores), consta de dos mecanismos: la manilla o picaporte, que actúa sobre el resbalón mediante un cuadradillo de 8 mm, y el cerrojo, que actúa mediante un cuadradillo de 6 mm. Aunque actualmente puede accionarse desde fuera del baño con una moneda o un destornillador ancho, en Madrid existen muchos baños antiguos sin este sistema de seguridad —la intervención típica es la de un niño que se encierra en el baño y no logra abrir el cerrojo—.

En ese caso, la maniobra consiste en retirar el embellecedor de la puerta (instalado habitualmente con cuatro tornillos) para localizar el cuadradillo de 6 mm; si no es visible, debe practicarse un pequeño cajeado en la puerta a una distancia aproximada de entre 47 y 72 mm del cuadradillo de 8 mm (unos tres o cuatro dedos), lo más estrecho posible para que quede tapado después por el embellecedor de la manilla. Localizado el cuadradillo de 6 mm, se acciona con un destornillador o con la llave de columna seca, y a continuación se abre la puerta con otro destornillador, la llave de columna seca o la propia manilla.

Datos clave:

  • Resbalón estándar: cara biselada hacia el cerradero para poder retraerse al tirar de la puerta.
  • Resbalón anti-tarjeta: varias caras planas dificultan la apertura con mica.
  • Picaporte con condena (puerta de baño): cuadradillo de 8 mm (manilla) y de 6 mm (cerrojo).
  • Si el cuadradillo de 6 mm no es visible, cajeado a 47-72 mm del cuadradillo de 8 mm.

Las cerraduras de gorjas

En las cerraduras de gorjas no hay pernos ni contrapernos: en su lugar cuentan con gorjas (placas, habitualmente 5 o 6, con valles a distinta altura que dan la combinación de la cerradura), en las que queda trabado el pilar de paso —pieza equivalente a la salvaguarda del cilindro europerfil—. El carro es la placa que lleva unida la petaca, con hendiduras para que el diente de arrastre de la llave lo desplace; el resbalón y la palanca de vinculación funcionan de forma análoga a las cerraduras de perfil europeo. Según su disposición, una cerradura "3+3" tiene tres gorjas, el carro y otras tres gorjas detrás de él; en puertas que solo abren por un lado (armeros, puertas anti-okupa) es habitual encontrar 4 o 5 gorjas seguidas del carro; y en las cerraduras de núcleo intercambiable (como las Dierre) las 6 gorjas se colocan delante del carro.

La llave de gorjas se compone de maneral (para sujetarla y girarla), vástago (une el maneral con las paletas; macizo en cerraduras de puerta, hueco en las de paleta simple) y paleta (con la combinación y los dientes de arrastre). El perfil de la llave vista de frente, la bocallave, es único de cada fabricante (saliente, rebaje o perfil específico) para que la llave solo entre en una posición determinada, y el dentado es siempre simétrico, de modo que la llave actúa tanto por dentro como por fuera. Los dientes de arrastre tienen igual longitud en ambas palas y desplazan el carro; los dientes de combinación tienen longitudes distintas y dan la combinación. Según su número reciben denominaciones como 3+3 (3 dientes de combinación, 1 de arrastre y otros 3 de combinación en cada pala) o 6+6; las llaves de paleta simple, con hasta 4 o 5 placas, se usan en puertas que solo abren por fuera, como armeros o puertas anti-okupa.

En el funcionamiento de una cerradura de gorjas (por ejemplo, una 4x1), al girar la llave correcta sus dientes levantan las placas hasta alinear las gorjas, liberando el pilar de paso; el diente de arrastre empuja entonces el carro y desplaza la petaca. Cuando la llave completa una vuelta, las placas regresan a su posición y el pilar de paso queda trabado de nuevo; la llave solo puede extraerse tras completar la vuelta, y solo tiene una posición posible de inserción.

En las cerraduras de gorjas de la marca Ezcurra, una pieza dorada llamada roldana, con dos rebajes, desplaza el carro en lugar de hacerlo el diente de arrastre de la llave; existen modelos con 5 gorjas y modelos con 6 gorjas situadas delante del carro. Algunas vienen de origen con núcleo virgen (sin tallar), lo que permite abrir la puerta con una llave universal de obra.

Datos clave:

  • Cerradura de gorjas "3+3": tres gorjas, el carro, y otras tres gorjas detrás.
  • Llave de gorjas: dentado simétrico; denominaciones 3+3 y 6+6 según los dientes de combinación por pala; paleta simple en puertas que solo abren por fuera.
  • Cerraduras Ezcurra: la roldana (pieza dorada) desplaza el carro en vez del diente de arrastre; pueden llevar núcleo virgen (se abre con llave universal de obra).

Escudos protectores, perfiles de cilindros, cilindro europerfil y cerrojo FAC

Los escudos protectores cubren el cilindro y se clasifican por niveles de seguridad. El escudo DISEC CLS5 es, de momento, el único escudo de Grado 5 del mercado. Los escudos de baja seguridad, en el otro extremo, protegen frente a la rotura del cilindro con mordaza de presión, pero no frente a la extracción, el taladrado o el fresado.

Entre los distintos perfiles de cilindro, el perfil europeo medio se instala habitualmente en puertas de acceso a urbanizaciones, con pulsador en el interior.

En el cilindro europerfil, el puente es la zona más débil del cilindro y por donde suele partirse en las aperturas destructivas. En los cilindros con embrague doble de seguridad, un resorte sustituye al remache convencional. El radio de giro de la leva larga de los cilindros de perfil europeo es de 15 mm.

El cerrojo FAC se distingue exteriormente de un cilindro de perfil europeo estándar porque tiene la forma de un cilindro europeo colocado al revés, con la parte fina más delgada y terminada en cuadrado.

Datos clave:

  • Escudo DISEC CLS5: único escudo de Grado 5 del mercado (de momento).
  • Escudos de baja seguridad: protegen frente a rotura con mordaza de presión, no frente a extracción, taladrado ni fresado.
  • Perfil europeo medio: se instala en accesos a urbanizaciones, con pulsador interior.
  • Cilindro europerfil: el puente es su zona más débil; en el embrague doble de seguridad, un resorte sustituye al remache; radio de giro de la leva larga = 15 mm.
  • Cerrojo FAC: se identifica por fuera por su forma de cilindro europeo colocado al revés, con la parte fina terminada en cuadrado.