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Decreto 153/1997 — Plan de Protección Civil de Euskadi (LABI)

El Plan de Protección Civil de Euskadi (LABI)

El Decreto 153/1997 aprueba el Plan de Protección Civil de Euskadi, conocido por su acrónimo en euskera LABI (Larrialdiei Aurregiteko Bidea), y determina la actuación para la gestión de las emergencias en el ámbito de la Comunidad Autónoma.

El LABI es el plan territorial de ámbito autonómico: establece el marco organizativo y funcional, así como los mecanismos de movilización de recursos, para hacer frente a las emergencias genéricas que se produzcan en el País Vasco y que superen la capacidad de respuesta de los planes de ámbito inferior.

Actúa, además, como plan director que integra y coordina los demás planes (especiales y de ámbito local).

Datos clave

  • Decreto 153/1997: Plan de Protección Civil de Euskadi (LABI, Larrialdiei Aurregiteko Bidea).
  • Plan territorial de ámbito autonómico; actúa como plan director.
  • Afronta emergencias genéricas que superan la respuesta de los planes inferiores.

Estructura y dirección

El plan define una estructura de dirección y mando. La dirección del plan corresponde a la autoridad competente del Gobierno Vasco, que puede asumir el Lehendakari o la persona titular del departamento competente en seguridad, según la gravedad de la emergencia.

Junto a la dirección se prevén órganos de apoyo: un consejo asesor (que asesora a la dirección), un gabinete de información (que centraliza la comunicación a la población y a los medios) y un centro de coordinación operativa (CECOP/CECOPI cuando se integra con la Administración del Estado), desde el que se dirige y coordina la respuesta.

El puesto de mando avanzado (PMA) coordina las actuaciones en la zona del siniestro.

Datos clave

  • Dirección: Gobierno Vasco (Lehendakari o titular del departamento de seguridad, según la gravedad).
  • Órganos de apoyo: consejo asesor, gabinete de información y centro de coordinación operativa (CECOP/CECOPI con el Estado).
  • PMA: coordina las actuaciones en la zona del siniestro.

Niveles de gravedad y activación

La respuesta se gradúa mediante niveles de gravedad, que determinan la estructura que se activa y quién asume la dirección. De forma característica, se distinguen situaciones de menor entidad, gestionadas por los servicios ordinarios, y situaciones de mayor gravedad en las que se activa formalmente el plan y se eleva el nivel de dirección.

La activación implica la movilización de los grupos de acción, la convocatoria de los órganos de dirección y apoyo, y la información a la población. La desactivación se acuerda cuando ha desaparecido la situación de riesgo y se han restablecido las condiciones de normalidad.

Datos clave

  • Niveles de gravedad: determinan la estructura activada y quién asume la dirección.
  • Activación: moviliza grupos de acción, convoca órganos de dirección/apoyo e informa a la población.
  • Desactivación: al desaparecer el riesgo y restablecerse la normalidad.

Los grupos de acción

La intervención operativa se organiza en grupos de acción, que agrupan a los recursos según su función: el grupo de intervención (que actúa directamente sobre la causa de la emergencia para controlarla y reducir sus efectos: bomberos, principalmente), el grupo sanitario (asistencia, clasificación —triaje— y evacuación de víctimas), el grupo de seguridad (orden, control de accesos y tráfico: Ertzaintza y policías locales) y el grupo logístico y de apoyo (abastecimiento, transporte y medios para sostener la intervención).

Cada grupo tiene un responsable que se integra en la estructura de mando bajo la coordinación del PMA y del centro de coordinación.

Datos clave

  • Grupo de intervención: actúa sobre la causa (bomberos).
  • Grupo sanitario: asistencia, triaje y evacuación de víctimas.
  • Grupo de seguridad: orden, accesos y tráfico (Ertzaintza, policías locales).
  • Grupo logístico y de apoyo: abastecimiento, transporte y medios.

Integración de planes y autoprotección

El LABI se concibe como marco integrador: los planes especiales (riesgos concretos) y los planes de ámbito local se integran o se coordinan con él, garantizando una respuesta escalonada y coherente. Cuando una emergencia local desborda la capacidad municipal, el LABI puede asumir la dirección.

Asimismo, los planes de autoprotección de actividades, centros e instalaciones se interconectan con la planificación pública, de modo que la respuesta interior de cada establecimiento se enlace con la respuesta exterior de los servicios públicos.

Datos clave

  • Integra los planes especiales y de ámbito local; asume la dirección cuando se desborda lo municipal.
  • Enlaza la autoprotección (respuesta interior) con la respuesta exterior de los servicios públicos.