Tácticas Operativas del SVAE (I)
Concepto y finalidad de la táctica operativa
Las tácticas operativas son procedimientos normalizados de actuación que ordenan la intervención de los servicios de emergencia ante un tipo de siniestro, con el fin de actuar de forma segura, coordinada y eficaz. Sistematizan "qué hacer, quién, cómo y en qué orden", reduciendo la improvisación y el riesgo.
En el ámbito del Servicio Vasco de Atención de Emergencias (SVAE), estas tácticas establecen criterios comunes para la movilización, la organización en el lugar y la ejecución de las maniobras, garantizando que distintos equipos actúen con un lenguaje y un método compartidos.
Datos clave
- Tácticas operativas: procedimientos normalizados de actuación por tipo de siniestro.
- Buscan actuar de forma segura, coordinada y eficaz, reduciendo la improvisación.
- Aportan un lenguaje y un método compartidos entre equipos.
Las fases de la intervención
Una intervención se desarrolla, característicamente, en fases sucesivas: la activación y movilización (recepción del aviso por el 112/SOS Deiak y salida de los recursos); la aproximación y el posicionamiento seguro de los vehículos; el reconocimiento (evaluación de la situación, riesgos, víctimas y recursos necesarios); el establecimiento del dispositivo y la ejecución de las maniobras (ataque, salvamento, control); el control y la estabilización del siniestro; el remate y la revisión; y la retirada y vuelta al servicio.
En cada fase se toman decisiones de mando basadas en la información disponible, que se actualiza de forma continua.
Datos clave
- Fases: activación/movilización → aproximación/posicionamiento → reconocimiento → dispositivo y ejecución → control → remate/revisión → retirada.
- Decisiones de mando con información actualizada de forma continua.
Organización y mando en el siniestro
La intervención se organiza bajo un mando único que asume la dirección técnica de la operación. En siniestros de cierta entidad, el espacio se sectoriza (división en zonas o sectores con responsables) y se establece un puesto de mando desde el que se coordinan los recursos.
Se delimitan zonas de trabajo según el riesgo: una zona caliente (de intervención directa, con riesgo elevado y acceso restringido al personal protegido), una zona templada (de apoyo y descontaminación) y una zona fría (segura, de organización y espera). Esta zonificación protege al personal y ordena el flujo de medios.
La coordinación con otros servicios (sanitario, seguridad, técnicos) se canaliza a través del mando.
Datos clave
- Mando único con la dirección técnica; sectorización y puesto de mando en siniestros de entidad.
- Zonas: caliente (intervención directa, acceso restringido), templada (apoyo/descontaminación) y fría (segura).
La seguridad en la intervención
La seguridad del personal es prioritaria sobre cualquier otro objetivo. Antes y durante la intervención se realiza una evaluación continua de los riesgos (estructurales, eléctricos, químicos, de explosión, de caída) y se adoptan medidas: uso del equipo de protección individual adecuado, control de accesos, vigilancia de la evolución del siniestro y establecimiento de vías de escape.
Se aplican principios como no asumir riesgos desproporcionados al objetivo, trabajar en binomio, mantener la comunicación permanente y disponer de equipos de seguridad y rescate del interviniente. El control de la dotación de aire y de los tiempos de trabajo es esencial cuando se emplean equipos de respiración autónoma.
Datos clave
- La seguridad del personal prevalece sobre cualquier otro objetivo.
- Evaluación continua del riesgo, EPI adecuado, control de accesos y vías de escape.
- Trabajo en binomio, comunicación permanente y control del aire/tiempos con ERA.