OposharkOposhark

Equipos de protección respiratoria (EPR)

La necesidad de protección respiratoria

En los incendios y en numerosas intervenciones, la atmósfera es peligrosa para la respiración: contiene gases tóxicos (monóxido de carbono, cianhídrico y otros productos de la combustión), humos, partículas en suspensión y, con frecuencia, una concentración de oxígeno insuficiente. Respirar esa atmósfera produce intoxicación, asfixia y pérdida de consciencia en poco tiempo.

Los equipos de protección respiratoria (EPR) aíslan las vías respiratorias del ambiente o filtran los contaminantes, permitiendo trabajar con seguridad. Su uso correcto es una de las competencias básicas del bombero y su disciplina de empleo, una garantía de supervivencia.

Datos clave

  • Atmósferas peligrosas: gases tóxicos (monóxido de carbono, cianhídrico), humos, partículas y déficit de oxígeno.
  • Los EPR aíslan las vías respiratorias del ambiente o filtran los contaminantes.

Equipos dependientes (filtrantes)

Los equipos filtrantes purifican el aire del ambiente haciéndolo pasar por un filtro que retiene los contaminantes. Existen filtros para partículas, para gases y vapores (específicos según la sustancia) y mixtos.

Su limitación esencial es que dependen del aire del entorno: solo pueden usarse cuando hay suficiente oxígeno (atmósfera no deficiente) y cuando el contaminante es conocido y de concentración limitada, y se dispone del filtro adecuado. Por ello no son aptos para el interior de un incendio ni para atmósferas con deficiencia de oxígeno o con contaminantes desconocidos, situaciones en las que se requieren equipos autónomos.

Datos clave

  • Filtrantes: purifican el aire del ambiente con un filtro (de partículas, de gases/vapores o mixto).
  • Limitación: solo con oxígeno suficiente y contaminante conocido.
  • No aptos para incendios ni atmósferas deficientes o con contaminantes desconocidos.

Equipos autónomos (ERA)

Los equipos de respiración autónoma (ERA) suministran al usuario aire respirable desde una fuente que porta consigo, con independencia de la atmósfera del entorno. El tipo más común en bomberos es el de circuito abierto, en el que el aire comprimido almacenado en una botella se respira y se exhala al exterior.

El equipo consta, básicamente, de la botella de aire comprimido, el regulador de presión (que reduce la alta presión de la botella a la de uso), la máscara facial (con sellado hermético) y el dispositivo de alarma que avisa cuando la reserva de aire es baja. Por ser independientes del ambiente, los ERA son los equipos idóneos para el interior de incendios y atmósferas peligrosas.

Datos clave

  • ERA: suministran aire del propio equipo, independientes del ambiente; el común es de circuito abierto.
  • Componentes: botella de aire comprimido, regulador de presión, máscara facial y alarma de baja presión.
  • Idóneos para el interior de incendios y atmósferas peligrosas.

Uso, autonomía y disciplina

La autonomía del equipo depende de la capacidad y presión de la botella y, sobre todo, del consumo de aire del usuario, que aumenta con el esfuerzo físico, el estrés y la temperatura. Por ello, la autonomía real es siempre menor que la teórica y debe gestionarse con margen.

La disciplina de uso incluye: comprobar la presión y el funcionamiento antes de entrar, controlar periódicamente el manómetro, planificar la entrada de modo que se disponga de aire suficiente para salir (la mitad de la reserva como criterio prudente), trabajar en binomio, no quitarse nunca la máscara en atmósfera contaminada y atender de inmediato la señal de alarma de baja presión iniciando la salida.

Datos clave

  • Autonomía según capacidad/presión de la botella y consumo (sube con esfuerzo, estrés y calor): la real es menor que la teórica.
  • Comprobar antes de entrar, vigilar el manómetro y planificar la salida (criterio: la mitad de la reserva).
  • Trabajo en binomio, no quitarse la máscara y atender de inmediato la alarma de baja presión.

Mantenimiento y revisiones

Por tratarse de equipos de los que depende la vida del usuario, los EPR exigen un mantenimiento riguroso. Tras cada uso se limpian y desinfectan las máscaras, se recargan o sustituyen las botellas y se revisa el estado general del equipo.

Periódicamente se realizan las comprobaciones de funcionamiento (estanqueidad, presiones, alarmas) y las pruebas reglamentarias de los recipientes a presión (las botellas tienen una vida útil y deben someterse a pruebas hidráulicas periódicas). Se llevan registros del estado y de las revisiones de cada equipo.

Un EPR en mal estado o mal mantenido es un riesgo mortal; su conservación es responsabilidad compartida del usuario y del servicio.

Datos clave

  • Tras cada uso: limpieza y desinfección de máscaras, recarga/sustitución de botellas y revisión general.
  • Comprobaciones periódicas (estanqueidad, presiones, alarmas) y prueba hidráulica de las botellas (vida útil limitada).
  • Registro del estado y de las revisiones de cada equipo.