Manual de riesgos tecnológicos y asistencias técnicas — NRBQ (II)
Medios de protección personal en intervenciones NRBQ
Toda intervención con mercancías peligrosas requiere utilizar la ropa de protección química adecuada. El Real Decreto 1407/92 certifica los EPI en tres categorías (I, II, III); la ropa de protección de bomberos pertenece a la categoría III, la más exigente, junto a la ropa de protección contra el frío extremo (por debajo de -50 °C). En España se distinguen tres niveles de protección química: Nivel I (equipo completo contra incendios urbanos: chaquetón, cubrepantalón, casco, botas, guantes y verdugo, portado sobre el traje de servicio y el ERA); Nivel II (añade equipo resistente a salpicaduras corrosivas sobre el Nivel I, impidiendo que líquidos inflamables impregnen el traje); y Nivel III (traje estanco a gases de categoría III tipo 1, encapsulado o con ventilación a presión positiva, complementado con ERA, máscara y regulador).
La norma ISO 13688:2013, ratificada por AENOR en enero de 2014, clasifica los trajes según el riesgo que protegen: tipo 1 (estanco a gases y vapores; subtipo A: ERA interno; subtipo B: ERA externo; subtipo C: presión positiva por línea de aire); tipo 2 (no hermético pero con presión positiva interna); tipo 3 (resistente a chorro de líquido a presión); tipo 4 (resistente a pulverización de líquido); tipo 5 (resistente a partículas sólidas en suspensión; habitual para amianto); tipo 6 (resistente a pulverización ligera). Los tipos 1 y 2 exigen criterio de permeación (proceso químico a nivel molecular); todos los tipos deben superar el criterio de penetración (entrada física de líquido a través de costuras o roturas). El tiempo de paso, expresado en minutos y agrupado en clases, indica la compatibilidad del traje con la sustancia.
La elección del nivel de protección corresponde al mando de la intervención. Los factores determinantes son: volatilidad/expansión (mayor volatilidad = mayor nivel requerido), grado y tiempo de exposición, concentración y cantidad del producto, y presencia de otros peligros. Si la sustancia no figura en las fichas de intervención, se opta por el nivel superior (III). En intervenciones prolongadas se puede autorizar la sustitución de equipos de protección respiratoria por mascarillas filtrantes; el equipo mínimo para acceder a la zona caliente es siempre el Nivel I. La protección radiológica específica (delantales, guantes y cuellos tiroideos de plomo) se activa cuando existe contaminación radiactiva ambiental; sin contaminación, las medidas son tiempo, distancia y blindaje.
Datos clave
- Categoría III (RD 1407/92): exige marcado CE + número de organismo de control + pictograma de protección química + número de norma fechada.
- Nivel I: bombero urbano completo (sin traje de protección química específica).
- Nivel II: protección contra salpicaduras; puede usarse sin ERA si el producto no es inflamable.
- Nivel III: traje tipo 1 estanco a gases + ERA; decisión del mando.
- Tabla de permeación (ejemplo): metanol → clase 2 (240 min); ácido sulfúrico concentrado → clase 4 (180 min); ácido nítrico 70 % → clase 1 (15 min).
- Blindaje radiológico: plomo 1 mm ≈ hormigón baritado 12 mm ≈ hormigón normal 93 mm ≈ ladrillo macizo 136 mm.
- Protección radiológica sin contaminación: tiempo + distancia + blindaje.
Herramientas y equipos específicos en unidades NRBQ
Las intervenciones con mercancías peligrosas requieren herramientas específicas para taponamiento, retención y trasvase de productos. En una unidad NRBQ deben estar disponibles: vendas y lanzas de sellado de fugas (para taponar tuberías de distintos diámetros); kits de sellado para fugas de alta presión; pastas selladoras (sellados hasta 0,4 bar); piscinas de recogida de líquidos para grandes volúmenes; contenedores de PRFV (plástico reforzado con fibra de vidrio) para almacenamiento seguro de líquidos altamente agresivos; cojines hermetizadores de alcantarillas (hasta 2 m de altura de líquido); cojines de drenaje de fugas; kits de emergencia en cisternas (incluyen obturador de alcantarilla, cubo, gafas y guantes, criogénicos si procede); bombas peristálticas para trasvasar líquidos explosivos e inflamables; y herramientas antichispas fabricadas con aluminio, bronce o cobre berilio, que permiten trabajar con sólidos o líquidos inflamables sin generar chispas en atmósferas potencialmente explosivas.
La disponibilidad de estos equipos varía significativamente según el escenario: en una instalación industrial suelen existir medios activos y pasivos propios (asesoramiento técnico, diseño y emplazamiento adecuado), mientras que en carretera o ferrocarril los medios materiales son limitados y el personal no siempre está cualificado para el tipo de producto transportado.
Datos clave
- Herramientas antichispas: materiales no férreos (Al, bronce, Cu-Be) para evitar ignición en atmósferas explosivas.
- Bomba peristáltica: trasvase de líquidos inflamables y explosivos.
- Contenedores PRFV: almacenamiento seguro de líquidos muy corrosivos o agresivos.
- Cojín hermetizador de alcantarilla: capacidad hasta 2 m de altura de líquido.
- Ventaja industria vs. transporte: mayor asesoramiento técnico y medios propios; en transporte: cantidades limitadas pero lugar accidentado de difícil acceso.
Acciones de mitigación física en derrames y fugas
Las acciones de mitigación tienen como fin limitar el impacto de un siniestro con mercancías peligrosas. Los métodos físicos actúan sobre el producto sin modificar su composición química, por lo que el contaminante mantiene sus propiedades de peligrosidad.
La absorción consiste en que materiales porosos (arenas, arcillas, serrín, sepiolitas, fibras poliolefínicas) retienen el líquido mediante humectación, aumentando su volumen. El absorbente contaminado pasa a ser residuo peligroso. La dilución aplica agua a sustancias solubles para reducir su concentración; requiere verificar previamente que la sustancia no reaccione con el agua y gestionar el mayor volumen generado. La retención o contención emplea diques y barreras físicas (tierra, cemento o materiales sintéticos) para impedir el avance del vertido hacia alcantarillas o cauces. El cubrimiento usa plástico de polietileno —el material más resistente a la mayoría de sustancias— sobre el vertido o el recipiente para reducir la emisión de vapores. El sobre-empaquetamiento introduce el recipiente dañado en otro hermético de mayor tamaño, solución rápida para bidones; el material radiactivo ya se transporta en recipientes diseñados para este fin.
El taponamiento es posiblemente la técnica más extendida: cierra orificios, grietas o cortes en cisternas, contenedores o tuberías con cuñas de madera o teflón, pastas, cojines neumáticos o bridas. Se evitan cuñas metálicas en grietas de depósitos metálicos para no generar chispas. El trasvase pasa el contenido de un recipiente dañado a otro en buen estado de forma manual, por diferencia de presión o con bomba de trasvase; para inflamables se exige material antideflagrante y tomas de tierra. La dispersión de vapor aplica agua pulverizada sobre nubes de gas para reducir la concentración por debajo del LII o desviar la nube. El venteo emite el producto de forma controlada para reducir la presión interior. La relicuación canaliza una fuga de gas licuado hasta una piscina cubierta con lona donde, por sus propiedades físicas y de temperatura, el gas regresa al estado líquido; es especialmente indicada para amoniaco (no inflamable). La supresión de vapor o manto aplica espumas para controlar la emisión de vapores de un derrame; la dosificación habitual de espumógeno es 3 % para hidrocarburos y 6 % para alcoholes, y la tasa mínima de aplicación es 5 l/min·m² para hidrocarburos y 10 l/min·m² para polares (según norma europea); la NFPA eleva la tasa para proteínica a 6,5 l/min·m² y fija un tiempo mínimo de descarga de 15 minutos.
Datos clave
- Absorción: materiales (arenas, arcillas, serrín, sepiolitas, poliolefinas); absorbente contaminado = residuo peligroso.
- Dilución: solo con sustancias solubles en agua y no reactivas al agua; aumenta volumen.
- Retención: diques de tierra, cemento o sintéticos; combinar con dispersión de vapor para GLP.
- Cubrimiento: polietileno sobre vertido o recipiente; reduce emisión de vapores.
- Sobre-empaquetamiento: recipiente dañado dentro de otro mayor hermético; válido para bidones.
- Taponamiento: cuñas (no metálicas en depósitos metálicos), pastas, cojines, bridas.
- Trasvase: material antideflagrante + tomas de tierra si el producto es inflamable.
- Supresión de vapor: dosificación 3 % (hidrocarburos) / 6 % (alcoholes); tasa mínima 5 l/min·m² (estándar europeo); tiempo mínimo 15 min (NFPA).
- Venteo: aplicable a gases o líquidos comprimidos menos densos que el aire; reduce presión interior.
- Relicuación: indicada para amoniaco; canalización de fuga → piscina cubierta → relicuado por temperatura.
Acciones de mitigación química
Los métodos químicos de mitigación aplican sustancias que reaccionan con el producto peligroso para cambiar sus propiedades. A diferencia de los físicos, el contaminante puede quedar neutralizado o transformado en un producto menos peligroso o más fácil de gestionar.
La adsorción es un proceso superficial: el adsorbato interactúa con la superficie del sorbente sólido (carbón activado, alúmina) sin hinchamiento de volumen, y va acompañada de liberación de calor. La dispersión emplea agentes químicos o biológicos para fragmentar el vertido en gotas finas, aumentando la zona afectada; se usa principalmente en derrames sobre agua y puede requerir autorización ambiental. La gelificación espesa el líquido peligroso convirtiéndolo en gel, que deberá eliminarse como residuo. La neutralización aplica ácidos o bases para obtener una sal neutra (ácido + base → sal + agua); su ventaja principal es que el material peligroso puede dejar de serlo. Sin embargo, libera calor y puede producir reacciones violentas; existen formulaciones especiales que no generan calor. Las soluciones descontaminantes de la Escuela Nacional de Protección Civil incluyen: solución A (carbonato sódico 5 % + fosfato de trisodio 5 %, para ácidos inorgánicos y solventes), solución B (hipoclorito cálcico 10 %, para cianuros y amoniaco), solución C (fosfato de trisodio 5 %, para solventes orgánicos) y solución D (ácido clorhídrico en agua, para bases).
La polimerización hace reaccionar el material peligroso con un catalizador (calor, luz u otro material) para formar una macromolécula. En la polimerización por adición no hay residuos; en la por condensación se produce una molécula pequeña de residuo (agua o HCl). La solidificación convierte el líquido peligroso en un sólido mediante tratamiento químico (ejemplo: formulaciones especiales que forman una sal neutra en vertidos de ácidos o álcalis); facilita el confinamiento y tratamiento rápido. La combustión controlada se aplica cuando el riesgo de extinción supera el daño del incendio (por ejemplo, fuga de gas natural ya inflamada cuya extinción produciría grandes cantidades de agua contaminada de difícil contención). Las llamaradas queman de forma controlada gases comprimidos licuados o líquidos de alta presión de vapor para eliminar el producto y reducir la presión (ejemplo: quema en pozos petrolíferos y yacimientos de gas). El venteo y quemado abre una válvula controlada para eliminar la sustancia y luego la quema una vez reducida la probabilidad de explosión. La supresión de vapor química utiliza materiales sólidos activados que retienen los vapores del producto, transformándolo en un sólido —potencialmente peligroso— que requiere eliminación adecuada.
Datos clave
- Adsorción ≠ absorción: superficial, no hay hinchamiento, genera calor de adsorción; sorbentes: carbón activado, alúmina.
- Neutralización: ácido + base → sal + agua; libera calor; formulaciones sin calor disponibles.
- Solución A: ácidos inorgánicos, solventes. Solución B: cianuros, amoniaco (oxidante). Solución D: bases inorgánicas.
- Combustión controlada: preferible a extinguir si no se puede cortar la fuente o la extinción genera agua contaminada incontrolable.
- Polimerización por adición: sin residuos; por condensación: residuo de molécula pequeña (H₂O o HCl).
- Solidificación: ideal para pequeños derrames de ácidos/álcalis; confinamiento inmediato.
- Cuadro NFPA: en sustancias que admiten varias técnicas, usar siempre la más restrictiva.
Descontaminación: objetivos, métodos y corredor de descontaminación
Según la NFPA, la descontaminación es el proceso químico o físico para reducir o prevenir la propagación de la contaminación de personas y/o equipos. Sus objetivos básicos son: impedir que los contaminados actúen como vectores de dispersión; no propagar el agente desde la zona caliente (fuente de peligro) a la templada (apoyo) ni a la fría (descanso y avituallamiento); garantizar que los intervinientes no se contaminan al retirarse el traje; y reducir la contaminación de las víctimas para que puedan ser atendidas. Las prioridades en la descontaminación son: (1.ª) personas rescatadas o evacuadas; (2.ª) personal en zona caliente; (3.ª) personal de descontaminación; (4.ª) equipos utilizados. La descontaminación más efectiva es, en todo caso, la prevención a través del uso correcto de los EPI y buenas prácticas operativas.
Los métodos físicos retiran el contaminante sin alterar sus propiedades: cepillado (complementado con agua), absorción con gamuzas o paños, lavado con agua (el más empleado por su disponibilidad y eficacia general), venteo (para sustancias poco solubles en agua o muy volátiles) y aspiración (para contaminantes sólidos). Los métodos químicos neutralizan o eliminan el agente: desinfección con compuestos fenólicos, cloro u ozono (reduce patógenos a niveles no peligrosos); neutralización con hipoclorito sódico, hidróxido de sodio (lejía) u óxido de calcio (cal hidratada), con precaución ante reacciones adversas. La retirada de la ropa elimina en torno al 80 % del contaminante.
El corredor de descontaminación se instala en la zona templada en cuanto el primer grupo entra en la zona caliente. Consta idealmente de cuatro estaciones: (1.ª) ducha extensa con agua abundante desde la cabeza hacia abajo, introduciendo previamente botas y guantes en cubetos; (2.ª) descontaminación con soluciones (cepillado minucioso con solución descontaminante, la persona con brazos en cruz girando 360°, limpieza de suelas antes de pasar a la siguiente estación); (3.ª) aclarado y verificación mediante dosímetro, medidor de pH u otro detector según el contaminante; (4.ª) retirada de trajes y monitoreo. En la cuarta estación se comprueba si persiste corrosividad o material radiactivo antes de acceder a la zona fría, y los servicios médicos establecen el tratamiento de los afectados. Si los equipos de nivel III han podido ser permeados, el interviniente debe ser informado y trasladado al hospital para desintoxicación completa. En la descontaminación masiva (gran número de víctimas) prima la rapidez sobre la minuciosidad; si no hay sistemas específicos, puede montarse con dos camiones de bomberos enfrentados que proyecten agua pulverizada desde la parte superior. El pH del agua utilizada para descontaminación debe analizarse y, si está fuera del rango 5-9, notificarse al organismo competente.
Datos clave
- Descontaminación (NFPA): proceso físico o químico para reducir/prevenir la propagación de contaminación.
- Prioridades: (1.ª) víctimas rescatadas; (2.ª) personal zona caliente; (3.ª) personal descontaminación; (4.ª) equipos.
- La retirada de la ropa elimina ~80 % del contaminante.
- Corredor: ubicado en zona templada; disponible desde que el primer grupo accede a zona caliente.
- 4 estaciones mínimas: (1.ª) ducha extensa; (2.ª) solución + cepillado; (3.ª) aclarado + verificación; (4.ª) retirada trajes + monitoreo.
- Contaminación directa: contacto directo (+ severa); indirecta: por elemento contaminado (- concentración).
- Descontaminación masiva: rapidez > minuciosidad; agua pulverizada desde parte superior de dos camiones enfrentados.
- pH agua de descontaminación: si fuera del rango 5-9, notificar al organismo competente.
- Solución B (hipoclorito cálcico 10 %): indicada para desinfección de cianuros y amoniaco.