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Manual de incendios — Incendios de vegetación

Concepto, clasificación y tipos de incendio de vegetación

Un incendio es el fuego que se extiende sin control y afecta a vegetación que no estaba destinada a arder. El elemento clave es la falta de control: las quemas autorizadas de pastos o residuos forestales no se consideran incendios. En España, el 96 % de los incendios son de origen humano, y el país es el más afectado de la Unión Europea.

Según el tipo de terreno se distinguen tres categorías: el incendio forestal, que se propaga por terrenos donde vegetan especies forestales (arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas), incluyendo yermos, roquedos, arenales, construcciones forestales y terrenos agrícolas abandonados que hayan adquirido carácter forestal; el incendio agrícola, que se propaga por suelo dedicado al cultivo; y el incendio de vegetación en suelo urbano, que afecta a combustible vegetal en parques, jardines o cunetas de vías urbanas sin influencia forestal.

Una categoría especialmente compleja es la de los incendios de interfaz urbano-forestal, conocidos como incendios de cuarta generación. En ellos el fuego puede alcanzar edificaciones y propagarse por combustibles no forestales (la propia vivienda, vegetación de jardines). Se presentan en tres configuraciones: estructuras insertadas en masa forestal (urbanizaciones rodeadas de bosque), zonas de vegetación aisladas en área urbanizada (parques), y estructuras aisladas en entorno forestal o agrícola.

Datos clave

  • Incendio forestal: fuego sin control en terrenos con vegetación forestal espontánea o plantada con funciones ambientales, protectoras, productoras o recreativas.
  • España: >96 % de los incendios son provocados por el ser humano.
  • Superficies afectadas en España: 18.000 ha en 2013 y 135.000 ha en 2012.
  • Incendios de cuarta generación = interfaz urbano-forestal: fuego que combina combustibles forestales y urbanos.
  • Dos factores de riesgo en la interfaz: mayor posibilidad de ignición (presencia humana) y mayor vulnerabilidad de los espacios forestales (población residente).

Clasificación por estrato, partes del incendio y morfología de propagación

Según el estrato vegetativo por el que se propaga, los incendios se clasifican en cinco tipos. El fuego de suelo o subsuelo arde en la materia orgánica en descomposición y las raíces; progresa lentamente en combustión incandescente por falta de oxígeno y solo se detecta por el calor residual del suelo, siendo necesaria una discontinuidad hasta suelo mineral para detenerlo. Son escasos en España y frecuentes en turberas. El fuego de superficie se propaga por combustibles hasta 1,5 m de altura (hojarasca sin descomponer, hierbas, arbustos, leños caídos); es el tipo más frecuente por la rápida pérdida de humedad de esa vegetación. El antorcheo es un incendio de superficie que, aprovechando la continuidad vertical, corona copas aisladas, pero sin continuidad vuelve al estrato superficial. El fuego de copas pasivo avanza por las copas acoplado al fuego de superficie: si se elimina este, se detiene. El fuego de copas activo avanza por las copas de forma independiente, necesita viento fuerte y continuidad horizontal y vertical del combustible, y es de muy difícil control.

Un incendio forestal se clasifica también según la superficie afectada: conato (<1 ha), incendio (≥1 ha) y gran incendio forestal o GIF (≥500 ha).

Las partes anatómicas de un incendio son: origen (punto de inicio), cabeza (frente más activo y caliente, indica la dirección de avance), flancos izquierdo y derecho (laterales paralelos a la propagación), cola (zona opuesta a la cabeza, más lenta, próxima al origen) y perímetro (borde del incendio). Además pueden existir dedos (franjas estrechas de extensión), bolsas (áreas sin quemar entre dedos), islas (zonas sin quemar dentro del perímetro) y focos secundarios (generados por pavesas fuera del perímetro principal).

Datos clave

  • Fuego de suelo: detectado solo por calor residual; extinción mediante discontinuidad hasta suelo mineral.
  • Fuego de superficie: propaga hasta 1,5 m de altura; el más frecuente.
  • Fuego de copas activo: necesita viento fuerte + continuidad horizontal y vertical; alta intensidad y difícil control.
  • Conato: <1 ha. Incendio: ≥1 ha. GIF (Gran Incendio Forestal): ≥500 ha.
  • Focos secundarios: generados por pavesas (material incandescente proyectado fuera del perímetro).

La gran tríada: topografía, climatología y combustible como factores del comportamiento

El comportamiento de un incendio de vegetación depende de la interacción de tres grandes factores denominados la gran tríada: las características del terreno (topografía), el ambiente meteorológico (climatología y tiempo atmosférico) y las propiedades del combustible vegetal.

La topografía es el factor más constante y condiciona a los otros dos. La pendiente es el factor topográfico más importante: a mayor pendiente, mayor velocidad de propagación ascendente y más lenta la progresión descendente. Las cañadas y barrancos estrechos favorecen una propagación muy rápida porque el calentamiento del aire en espacios reducidos genera ascenso acelerado y vacíos que atraen las llamas. La exposición o posición de las laderas respecto al sol (solana frente a umbría) determina la temperatura y humedad de los combustibles: las laderas de solana son más secas y tienen menos vegetación. La configuración del relieve genera microclimas y modifica los regímenes de viento.

Las variables meteorológicas más relevantes son temperatura, humedad relativa, velocidad y dirección del viento, y estabilidad atmosférica. La temperatura alcanza máximos entre las 15:00 y las 17:00 h y mínimos en torno a las 06:00 h. La humedad relativa sigue el patrón inverso. Valores de humedad relativa inferiores al 30 % crean condiciones muy favorables para el inicio y la propagación del fuego. Regla práctica: cuando la temperatura sube 10 °C, la humedad relativa se reduce a la mitad; cuando baja 10 °C, se duplica.

Datos clave

  • Gran tríada: topografía + climatología/tiempo atmosférico + combustible.
  • Pendiente fuerte: propagación hasta 20 veces más rápida. Viento fuerte: hasta 100 veces más rápida.
  • Temperatura máxima diaria: entre las 15:00 y las 17:00 h. Mínima: ~06:00 h.
  • Humedad relativa <30 %: condiciones muy favorables para el inicio y propagación del fuego.
  • Solana: más seca, menos combustible. Umbría: más húmeda, más vegetación.

Vientos locales, inversión térmica y fenómenos meteorológicos extremos

El viento es el factor meteorológico con mayor influencia en los incendios: aumenta el aporte de oxígeno, seca el combustible, inclina las llamas sobre el combustible adyacente (mejorando la radiación y la convección), determina la dirección de avance e impulsa la proyección de pavesas (focos secundarios). La velocidad del viento se mide en m/s, km/h o nudos (1 nudo = 1,852 km/h = 0,515 m/s); la dirección, en grados desde el norte geográfico (N=0°/360°, E=90°, S=180°, O=270°).

Los vientos locales más importantes en incendios son: vientos de ladera (ascendentes de día, 6-13 km/h; descendentes de noche, 1-10 km/h; el cambio de descendente a ascendente puede reactivar un incendio controlado en minutos), vientos de valle (paralelos al eje longitudinal, resultado de diferencias de temperatura en el valle), brisa marina (diurna del mar hacia tierra, nocturna más suave al invertirse el diferencial de temperatura), y foehn o vientos terrales (vientos cálidos, secos y de gran intensidad desde zonas altas hacia zonas bajas; hasta 145 km/h con humedad relativa del 3 %, especialmente peligrosos en zonas costeras donde desecan vegetación habitualmente húmeda).

La inversión térmica (aire frío bajo una capa de aire más cálido) afecta al comportamiento del fuego: cuando el cinturón térmico se rompe a media mañana, el incendio que estaba contenido en el fondo del valle puede experimentar un súbito incremento de velocidad y longitud de llama. Existen cuatro tipos: nocturna o de radiación, frontal, marina y por subsidencia. Los fenómenos extremos incluyen la tormenta ígnea (el fuego genera su propio sistema de viento, efecto chimenea, remolinos que extienden el fuego) y el pyrocumulus o nube de fuego (formada por el calentamiento extremo del aire sobre el incendio).

Datos clave

  • 1 nudo = 1,852 km/h = 0,515 m/s.
  • Viento de ladera ascendente: de 08:00 hasta el ocaso; 6-13 km/h. Descendente: ~18:00 a 05:00; 1-10 km/h.
  • Foehn: hasta 145 km/h; humedad relativa puede bajar al 3 %.
  • Nivel de riesgo GRAVE: 2 de las 3 condiciones (temperatura >30 °C / humedad <35 % / viento >30 km/h).
  • Nivel de riesgo EXTREMO: las 3 condiciones. EXTREMO MÁXIMO: las 3 + incendio en pendiente.
  • Tormenta ígnea: el incendio crea su propio microclima con efecto chimenea y succión de oxígeno.

Combustibles forestales: tipos, características, modelos de Rothermel e inflamabilidad

Los combustibles forestales son la materia vegetal susceptible de arder. Sus características más relevantes son el tamaño y forma (cuanto menor, más rápida la pérdida de humedad: fino 0-5 mm, regular 5-25 mm, mediano 25-75 mm, grueso >75 mm), la compactación (a mayor espacio entre partículas, más ventilación y mayor velocidad de propagación), la densidad (mayor densidad implica más resistencia a la ignición) y el contenido en sustancias químicas (resinas y aceites esenciales, como en los pinos, aumentan la inflamabilidad).

La humedad es el parámetro más crítico: mientras existe agua, la reacción se mantiene en fase endotérmica. Se distingue entre combustibles vivos (humedad variable: máximo en primavera, mínimo en verano) y muertos (humedad ligada a la del ambiente). El tiempo de retardo mide cuánto tarda un combustible muerto en equilibrarse con el ambiente: de 1 hora (<6 mm), de 10 horas (6 mm-2,5 cm), de 100 horas (2,5-7,5 cm) y de 1.000 horas (7,5-20 cm).

El sistema de modelos de combustible de Rothermel (desarrollado en los años 70 en EE. UU., llegado a Europa a mediados de los 80) describe 13 modelos clasificados en cuatro grupos: pastos (modelos 1-3: carga 1-6 t/ha), matorral (modelos 4-7: carga 10-35 t/ha, el modelo 4 es el de mayor propagación en copas), hojarasca bajo arbolado (modelos 8-10: carga 10-12 t/ha) y ramaje y restos de operaciones selvícolas (modelos 11-13: carga 25-80 t/ha). Estos modelos son el primer dato de entrada en sistemas de predicción como Behave Plus.

Datos clave

  • Combustibles muy inflamables todo el año: brezo (Calluna vulgaris), eucalipto (Eucalyptus sp.), retama (Genista falcata), tojo (Genista hirsuta), pino carrasco (Pinus halepensis), encina (Quercus ilex), romero, tomillo.
  • Combustibles muy inflamables en verano: jara pringosa, pino rodeno, pino piñonero, pino de Monterrey, esparto.
  • Pastos (modelos 1-3): carga 1-6 t/ha. Matorral (modelos 4-7): 10-35 t/ha. Restos selvícolas (11-13): 25-80 t/ha.
  • Tiempo de retardo: <6 mm = 1 h; 6 mm-2,5 cm = 10 h; 2,5-7,5 cm = 100 h; 7,5-20 cm = 1.000 h.
  • Cantidad disponible de combustible: fracción realmente consumida; influida por humedad y distribución espacial.

Factores del propio incendio: intensidad, velocidad, propagación y lectura del humo

El comportamiento intrínseco del incendio se cuantifica mediante tres parámetros principales. La longitud de llama es la distancia máxima entre la base y la punta de la llama (medida en su eje cuando está inclinada por viento o pendiente) y es un indicador de la intensidad. La intensidad lineal del fuego mide la potencia liberada por unidad de longitud de frente y es determinante para decidir si se puede controlar el avance. La velocidad de propagación puede ser lineal (informa del tiempo disponible antes de que el fuego alcance una línea de control), perimetral (determina recursos humanos y mecánicos necesarios) o areal (determina el área afectada y el daño potencial).

Los grandes incendios forestales (GIF) pueden generar sus propias condiciones atmosféricas de temperatura, humedad y viento, lo que los hace especialmente impredecibles y requiere estrategias de ataque indirecto con una ventana de actuación planificada.

La emisión de partículas en ignición (pavesas) es un fenómeno frecuente en masas de pinos con fuego en copas: se proyectan a hasta medio kilómetro en condiciones de temperaturas entre 20 y 35 °C, humedad entre 20 % y 50 % y viento de 16 a 39 km/h aproximadamente. Las proyecciones más peligrosas son las piñas del pino carrasco y la corteza del eucalipto.

La columna de humo ofrece información diagnóstica valiosa. Según el color: gris-café (matorrales ralos), gris-negro (matorrales densos, eucaliptos, pinares; fuego de alta intensidad), amarillo (coníferas, pino insigne), blanco (pastizales; combustible húmedo; baja intensidad), blanco azulado (pastos secos). Según el ángulo de elevación: vertical (80-90°, poco viento, propagación lenta), diagonal (40-50°, vientos de ~20-30 nudos, foco peligroso), tumbada (~20°, fuertes vientos en la base, posible estabilidad atmosférica). También se distinguen humos legítimos (quemas autorizadas, fábricas), ilegítimos (incendios, quemas ilegales) y falsos (polvo, nubes de polen).

Datos clave

  • Pavesas proyectadas hasta 0,5 km; condiciones típicas: 20-35 °C, humedad 20-50 %, viento 16-39 km/h.
  • Las más peligrosas: piñas de pino carrasco y corteza de eucalipto.
  • Humo gris-negro = incendio de alta intensidad (matorrales densos, eucaliptos, pinares).
  • Columna vertical (80-90°) = poco viento, más fácil de controlar. Tumbada (~20°) = viento fuerte, alta peligrosidad.
  • Longitud de llama: indicador directo de la intensidad del incendio.