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Manual de rescate y salvamentos — Rescate en altura

Caracterización del rescate en altura y marco legal

El crecimiento de las ciudades y los entornos industriales ha multiplicado las estructuras verticales de grandes dimensiones a las que no siempre es posible acceder con medios convencionales como autoescalas, brazos articulados o escaleras de corredera. Ante esta realidad, el bombero debe recurrir a técnicas propias del socorro en montaña, espeleosocorro y trabajos verticales, aplicadas con la seguridad, rapidez y eficacia que exige cualquier intervención.

La normativa básica de seguridad en trabajos en altura arranca en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que establece las garantías mínimas de los trabajadores y, tras las dudas iniciales sobre su aplicación a los servicios operativos de Protección Civil, quedó resuelta su vigencia para los bomberos. El RD 773/1997 regula el uso de los EPI; el RD 486/1997 fija la obligación de protección en altura a partir de 2 metros de diferencia de cota; el RD 1215/1997 establece disposiciones mínimas para equipos de trabajo, y el RD 1627/1997 hace lo propio en obras de construcción.

Especialmente relevante es el RD 2177/2004, que modifica el RD 1215/1997 e introduce disposiciones específicas para trabajos temporales en altura: prohíbe el uso individual de escaleras de mano en trabajos a más de 3,5 metros si implican movimientos peligrosos, exige dos cuerdas independientes (trabajo y seguridad) para técnicas de acceso y posicionamiento mediante cuerdas, y sólo permite usar una sola cuerda en circunstancias excepcionales debidamente justificadas.

Datos clave

  • Trabajo en altura: cualquier actividad con riesgo de caída a distinto nivel con diferencia de cota superior a 1,5 m (también bajo nivel 0: pozos, tanques, excavaciones).
  • Protección obligatoria contra caídas: a partir de 2 m (RD 486/1997 y RD 1215/1997).
  • Escaleras de mano: trabajos a más de 3,5 m que requieran esfuerzos peligrosos exigen EPI anticaídas o medidas alternativas (RD 2177/2004).
  • Sistema de doble cuerda: cuerda de trabajo (acceso/descenso/apoyo) + cuerda de seguridad, sujetas a SAS independientes.
  • CT 160: comité técnico EPI anticaídas profesionales (dispositivos de descenso, arneses, absorbedores).
  • CT 136: comité técnico equipamiento de montañismo (bloqueadores, poleas, cuerdas dinámicas).

Principios básicos del trabajo en altura y cadena de seguridad

El trabajo en altura exige respetar cuatro reglas elementales: una localización y una instalación rigurosa de los puntos de anclaje, una organización adecuada del lugar de trabajo con instalaciones simples y verificadas antes de su uso, la instalación de un dispositivo de autoaseguramiento independiente para proteger simultáneamente a víctimas y socorristas, y la previsión de un plan de evacuación. Los EPI están diseñados para una sola persona; sólo en casos excepcionales (descenso acompañado, izado de camilla) se autoriza su uso con dos personas a la vez.

La cadena de seguridad es el conjunto de elementos que absorben la energía generada en una caída para detenerla de forma amortiguada. Comienza en el arnés del bombero y continúa con el nudo de encordamiento, la cuerda, los mosquetones y cintas de los seguros intermedios, y finaliza en los anclajes a puntos fijos y el asegurador. Los tres factores que condicionan la cadena son la masa del usuario, el factor de caída y el tipo de cuerda y sistema de freno empleado.

Existen tres sistemas de protección: la retención, que delimita una zona de trabajo sin riesgo de caída pero no está destinada a detener una caída; la sujeción, que posiciona al usuario en apoyo o suspensión con precisión pero tampoco detiene caídas y debe complementarse con un anticaídas; y el sistema anticaídas, conectado al punto de enganche «A» del arnés, que no impide la caída libre pero la detiene limitando la fuerza de choque soportada por el usuario.

Datos clave

  • Sistema de retención: impide al trabajador entrar en zona de caída, no detiene caídas.
  • Sistema de sujeción: posiciona con precisión; debe combinarse siempre con anticaídas.
  • Sistema anticaídas: conectado al punto «A» del arnés; prevé «altura libre de seguridad» para que el usuario no choque durante la detención.
  • Altura libre de seguridad: suma de distancia de parada del aparato (A) + longitud de desgarro del absorbedor (B) + altura media del usuario (C) + margen de seguridad (D) + alargamiento eventual del soporte (E).
  • EPI de uso simultáneo por dos personas: sólo en casos excepcionales (descenso acompañado, camilla).

La cuerda en el rescate: tipos, física de la caída y aseguramiento

La cuerda es el elemento más importante de la cadena dinámica de seguridad en rescates verticales. Las cuerdas actuales se fabrican con fibras derivadas del petróleo (poliamidas, poliéster, polipropileno) y se componen de dos partes: el alma interior (cordones en espiral que aportan entre el 75-80 % de la resistencia) y la camisa exterior trenzada (aporta el 20-25 %, protege de abrasión y agentes externos).

Por sus propiedades mecánicas existen cuerdas dinámicas (alargamiento 6-10 %, norma EN 892, para asegurar progresiones con riesgo de caída) y cuerdas semiestáticas (alargamiento 2-5 %, norma EN 1891, para trabajar en suspensión y rescate). Las semiestáticas se clasifican en Tipo A (resistencia mínima 22 kN, factor de caída máximo 0,3 con 100 kg) y Tipo B (resistencia mínima 18 kN, factor de caída máximo 0,3 con 80 kg); si se supera el factor 0,3 es obligatorio asegurar con cuerda dinámica. Por su uso se dividen en cuerda de uso simple (9,4-11 mm), uso en doble (8-9 mm) y uso en gemelas (8-9 mm).

La física de la caída determina que el cuerpo humano sólo puede soportar como media una fuerza de choque máxima de 12 kN. En el entorno laboral la normativa reduce ese límite a 6 kN. El factor de caída (longitud de la caída dividida entre longitud de cuerda empleada) determina la gravedad: el máximo habitual es 2; valores superiores a 1 son ya muy peligrosos. El efecto polea multiplica la carga en el último punto de seguro: la fuerza total en ese punto es aproximadamente 1,60 veces la fuerza que actúa sobre el bombero que cae. El aseguramiento dinámico (ocho, nudo dinámico) permite el deslizamiento de la cuerda transformando energía en calor, resultando más suave; el aseguramiento estático (GRIGRI, ID) bloquea la cuerda de forma fija y genera mayor impacto en la cadena.

Datos clave

  • Cuerdas dinámicas: EN 892; alargamiento 6-10 %; uso obligatorio en progresiones con riesgo de caída.
  • Cuerdas semiestáticas Tipo A: resistencia mínima 22 kN; EN 1891.
  • Cuerdas semiestáticas Tipo B: resistencia mínima 18 kN; EN 1891.
  • Fuerza de choque máxima tolerable: 12 kN (deportivo) / 6 kN (laboral).
  • Factor de caída = longitud caída / longitud cuerda; máximo en condiciones normales = 2.
  • Efecto polea: carga en el anclaje ≈ 1,60 × fuerza sobre el bombero que cae.
  • Fuerza de frenado: Ocho 125-150 Kp; Nudo dinámico 150-250 Kp; GRIGRI 900 Kp; Placas 200-300 Kp.
  • Revisión de cuerdas: inspección visual + prueba del bucle; sumergir en agua antes del primer uso (encojen ~2 %).

Sistemas de anclaje de seguridad (SAS) y concepto de doble cuerda

En rescate se habla de doble cuerda para indicar que siempre se utilizan al menos dos cuerdas: la cuerda de tracción (semiestática tipo A, 10-11 mm, para las maniobras) y la cuerda de vida o seguro (generalmente dinámica, sujeta a un SAS independiente). No debe confundirse este concepto con la cuerda «de uso en doble» ya descrita anteriormente.

El Sistema de Anclajes de Seguridad (SAS) —denominado reunión en alpinismo— debe contar como mínimo con dos anclajes, siendo lo ideal tres. Los mosquetones de seguridad deben estar sobredimensionados con resistencia longitudinal superior a 22 kN. Existen dos configuraciones principales: el SAS en línea (para anclajes muy distanciados o de resistencia muy desigual; la carga recae sobre el anclaje principal) y el SAS con triángulo de fuerzas (reparte la carga de forma multidireccional entre dos o más seguros; el ángulo entre los lados exteriores del triángulo no debe superar 60° para evitar sobrecargas).

Los reenvíos y desviadores permiten redirigir la cuerda cuando los anclajes no pueden situarse directamente sobre el sujeto. La sobrecarga del desviador depende del ángulo que forma la cuerda: con un ángulo de 90° la sobrecarga es del 141 %; al cerrar el ángulo hasta el límite se produce efecto polea y el peso soportado es el doble de la carga. Por ello es esencial vigilar los ángulos de trabajo y sobredimensionar los anclajes de los desviadores.

Datos clave

  • SAS: mínimo 2 anclajes; ideal 3; al menos uno con garantía total.
  • Mosquetones de seguridad del SAS: resistencia longitudinal > 22 kN.
  • SAS en línea: anclajes distanciados o de resistencia desigual; carga recae en el principal.
  • SAS triángulo de fuerzas: reparto multidireccional; ángulo exterior ≤ 60° para no sobrecargar anclajes.
  • Desviador a 90°: sobrecarga del 141 % sobre el anclaje.
  • Cuerda de tracción: semiestática tipo A, 10-11 mm.
  • Cuerda de vida/seguro: dinámica, SAS independiente al de tracción.

Nudos para rescate en altura

Los nudos permiten unir al bombero con la cuerda y la cuerda con los seguros, además de fijar y unir cuerdas y sujetar objetos. Todo nudo debe cumplir cuatro requisitos: ser fácil de hacer y revisar, ser resistente, poder deshacerse tras soportar carga pero no accidentalmente bajo tensión, y reducir lo menos posible la resistencia de la cuerda (pérdida de resistencia). Las partes de un cabo son: chicote (extremo), seno (curvatura central), gaza (bucle cerrado) y firme (lado largo opuesto al chicote).

Los nudos se clasifican por su utilidad. Los nudos de encordamiento incluyen el ocho por chicote, el mejor y más utilizado (pérdida de resistencia 20-30 %; siempre a perneras y cintura del arnés, nunca al anillo central). Los nudos de unión incluyen el ocho por chicote enfrentado (cuerdas mismo diámetro, pérdida 20-30 %), el pescador doble (cuerdas de diferente diámetro, pérdida 20-30 %) y el nudo de cinta plana (único fiable para cintas planas, homologado UIAA, pérdida 35-40 %; extremos ≥ 7 cm). Los nudos de amarre comprenden el ocho por seno (más utilizado en maniobras, pérdida 20-30 %), el nudo de nueve (grandes cargas y tirolinas, pérdida 17-25 %), el nudo sin tensión (máxima responsabilidad, pérdida 0 %, exclusivo de elementos cilíndricos), la presilla de alondra (auxiliar, pérdida 45-50 %), el ballestrinque (anclados rápidos, desliza a partir de 450 kg en cuerdas estáticas, pérdida 35-45 %) y el ocho doble seno (montaje de SAS, pérdida 10-20 %).

Los nudos autoblocantes son el Machard con dos senos (bloquea en ambas direcciones, 4-7 vueltas, bloquea ~200 kg con 4 vueltas y ~300 kg con 6 vueltas, pérdida 0 % del cordino) y el Prusik (mayor bloqueo, también bidireccional, bloqueo más rápido pero difícil de desbloquear bajo carga, pérdida ~40 %). Los nudos tensores incluyen el Pasabloc (tensado y destensado rápido, tirolinas y trípodes) y el pico de pájaro (ventaja mecánica 3:1, tensados rápidos con poca cuerda). Los nudos direccionales son el nudo de siete (pérdida 30-35 %) y el nudo romano (más resistente, pérdida 20-30 %, tirolinas). Los nudos especiales incluyen el nudo dinámico o medio ballestrinque UIAA (fuerza de frenado 150-300 kg, pérdida ~55 %, descensor de fortuna; usarlo siempre con guantes; mosquetón HMS) y el nudo de mula o fuga (bloqueo de cualquier cuerda que deba soltarse; combinado con el dinámico forma el nudo de fuga).

Datos clave

  • Ocho por chicote: nudo de encordamiento principal; pérdida de resistencia 20-30 %.
  • Nudo sin tensión: pérdida 0 %; sólo en anclajes cilíndricos; para máxima tensión/tirolinas.
  • Nudo de nueve: pérdida 17-25 %; mejor opción para grandes cargas.
  • Nudo de cinta plana: homologado UIAA; extremos mínimo 7 cm por lado.
  • Prusik: bidireccional; difícil de desbloquear bajo carga; pérdida ~40 % del cordino.
  • Machard: fácil deslizamiento; pérdida 0 % del cordino; bloqueo 200-300 kg según vueltas.
  • Nudo dinámico (UIAA): frenado 150-300 kg; pérdida ~55 %; siempre con guantes y mosquetón HMS.

Polipastos, descenso y ascenso con cuerdas

Los polipastos son combinaciones de poleas fijas y móviles recorridas por una cuerda con un extremo anclado a punto fijo, lo que permite aplicar un esfuerzo menor que el necesario para mover la carga a pulso. La relación entre fuerza aplicada y peso de la carga se denomina Ventaja Mecánica (VM). Una polea fija (palanca de 1.ª clase) ofrece VM 1:1; una polea móvil (palanca de 2.ª clase) ofrece VM 2:1. El polifreno combina polea y freno para que la carga no retroceda al dejar de izar. Entre los polifrenos destaca el PRO-TRAXION (Petzl), que permite colocar y retirar la cuerda sin desengancharlo y añadir otra polea en su orificio inferior.

Los polipastos simples más utilizados son el 2:1 (F = P/2), el 3:1 o «en N» (el más común; combinación de una polea móvil y una fija/polifreno; material: polifreno + polea + bloqueador + 2 mosquetones) y el 5:1 (agrega otra polea móvil al 3:1). Los polipastos compuestos se montan sobre otros polipastos y su VM es el producto de las VM individuales: el 9:1 (3:1 sobre 3:1) y el 6:1 (3:1 sobre 2:1). A mayor desmultiplicación, más cuerda necesaria y menos avance por tracción.

En descenso de cargas existen tres métodos: control desde arriba (más cómodo y sencillo, permite desviadores, exige freno con buena capacidad como el ID), el método STEF (Sistema Técnico de Equilibrado Fácil, permite cambiar la camilla de horizontal a vertical y viceversa mediante un polifreno sobre las cintas de los pies) y el control desde abajo (requiere el doble de cuerda que desde arriba; el reenvío superior debe ser de gran calidad por el efecto polea). El rapel (descenso por cuerda con descensor) es la técnica de descenso individual más habitual; el ID de Petzl es el descensor recomendado por su capacidad de frenado, antipánico y bloqueo. En el ascenso por cuerda se utilizan descensor autoblocante y puño bloqueador en recorridos cortos, y puño bloqueador más bloqueador ventral en recorridos largos.

Datos clave

  • VM polea fija: 1:1. VM polea móvil: 2:1.
  • Polipasto 3:1 («en N»): el más versátil para rescate; material mínimo: polifreno + polea + bloqueador + 2 mosquetones.
  • Polipasto 9:1: dos polipastos 3:1 montados en serie (3 × 3).
  • Polipasto 6:1: polipasto 3:1 sobre un 2:1 (3 × 2).
  • Método STEF: siglas de Sistema Técnico de Equilibrado Fácil; permite cambiar posición de la camilla sin descolgarla.
  • Rapel: descenso por cuerda con descensor; prohibido dar saltos (duplica o triplica la carga en el anclaje); descenso lento para no sobrecalentar el descensor.
  • Preferencia operativa: siempre descender antes que izar (menos material y personal).
  • Siempre que se ice a personas o camillas: cuerda de seguro sobre SAS independiente.